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Baby Signs Language: Mi opinión como madre

Llevo un tiempo sin escribir porque durante los últimos dos meses convivimos con obras en el piso de arriba que nos han provocado humedades así que tenemos la casa patas arriba. Pero no quería dejar pasar el tiempo sin contaros nuestra experiencia signando con Naira o “hablando con las manos”. Quiero aclarar que en este post no pretendo contaros otra cosa más que mi experiencia con el Baby Signs Language.

Baby Sings Language

No os voy a explicar qué es el lenguaje de signos para bebés, para qué se utiliza o los motivos por los que pienso que es la mejor opción de comunicación temprana con vuestros hijos. Tampoco os voy a contar la base científica detrás de ello. Todo eso se lo dejo a Vanessa Viaji, creadora de Háblame con las Manos y experta en la enseñanza del Baby Signs Language. Yo os voy a contar mi opinión como madre, no como experta en lenguaje, ni como experta en desarrollo. Os quiero contar mi experiencia desde el otro lado y compartir con vosotros cómo ha favorecido nuestra relación y nuestra comunicación en familia.

Nuestra experiencia

Nosotros conocimos a Vanessa en una pequeña charla sobre qué era el Baby Signs Language en Enero de 2020. La verdad es que hasta ese momento ni habíamos oído hablar de signar con bebés. Al leer sobre ello nos interesó, así que Beni y yo nos plantamos en la charla dispuestos a escuchar. Durante la charla yo me fui enamorando del sistema que Vanessa planteaba y de cómo lo contaba, ya que ofrecía una vía de comunicación temprana con tu bebé mucho antes de que fuese capaz de comunicarse hablando. 

Los dos estábamos escuchando y yo no sabía si a Beni le estaba interesando la idea o no. Además a media charla salió de la sala para coger una llamada de trabajo, así que pensé que me tocaba convencerle de todo lo positivo que yo había visto. Pero me llevé una grata sorpresa ya que al terminar la charla cuando le pregunté “bueno, y a tí ¿qué te ha parecido?”, él me contestó “no te preocupes, en cuanto he oído que había plazas limitadas he aprovechado que tenía el móvil para salir y apuntarnos, empezamos la semana que viene”. Y así fue como empezó nuestra historia de amor con Vanessa y con el lenguaje de signos para bebés.

Hicimos parte del curso presencial en los tiempos pre covid. De hecho aún recuerdo ese lunes en clase cuando se empezaba a rumorear un posible cierre de colegios y que lo comentamos en clase como algo completamente descabellado. Nos costó un poco asumir que la situación iba para largo y en junio optamos por continuar con la modalidad online.

Consideraciones previas

Si has optado por signar con tu bebé, lo primero que quiero decirte es que escucharás todo tipo de comentarios y críticas de personas que no lo conocen. Para mi fue un problema al principio porque los comentarios vienen de todos sitios, desde extraños por la calle hasta familiares que no comprenden qué estás haciendo. En mi caso evitaba mucho hacerlo en público hasta el momento en el que Naira empezó a signar de vuelta. En ese momento todo pasó a un segundo plano, porque el resultado (poder comunicarte con tu bebé) hace que todo lo demás te de igual. 

Los comentarios que más escuchamos son: “¿pero no puede hablar?”, “así nunca va a desarrollar el habla”, “¿por qué no intentáis favorecer que hable en lugar de signar?”… Y eso es sólo parte. Sin duda el más extendido es el de «¿¿Pero eso no va a hacer que se retrase el habla??». Contestarles que la evidencia muestra que no sólo no atrasa el habla sino que favorece su desarrollo fue inútil. Finalmente, asumimos que igual nosotros mismos nos habríamos hecho las mismas preguntas y les quitamos importancia. Sin embargo, cada vez que alguna amiga o conocida me contacta para decirme que quiere hacerlo con su bebé me gusta lanzar la advertencia porque es una complicación añadida en el inicio.

¿Qué nos ha aportado el Baby Signs Language?

Como os contaba, volvimos a casa pensando: “qué útil, así podremos evitar que Naira llore cuando no sepamos qué le pasa, porque podrá decirnos si tiene hambre, si tiene sueño, si está cansada…”. Os diré que todo eso está muy bien, y que efectivamente son cosas que Naira nos puede decir. Sin embargo, lo que más nos ha enamorado es que puede contarnos mucho más. Naira nos dice al llegar a casa que quiere que le contemos un cuento, pero no cualquier cuento, quiere que contemos el cuento de las orejas. Nos dice qué quiere merendar, y nos cuenta que su comida favorita es el queso, pero por la noche prefiere leche a cualquier otra cosa. 

Como véis, no son conversaciones existenciales, pero te dan a conocer una parte de tu bebé que de otra manera no conocerías. Por supuesto que además nos ha ayudado para que pueda comunicarnos cuando llora por la noche que le duelen los dientes o que tiene calor. Porque de otra manera sólo sabríamos que llora pero no entenderíamos por qué. Es una parte más de nuestra rutina, al entrar en el coche nos dice que quiere escuchar música, cuando llegamos a casa, nos comunica que tiene hambre y elige qué quiere merendar. Al terminar es ella quien nos indica que no quiere más y que ha terminado. Después, leemos el cuento que ella elige y nos dice cuando quiere cambiar a otro. También nos recuerda que es la hora del baño, y que después de cenar toca lavarse los dientes.

Ahora cada vez que ella se frustra porque no consigue expresar lo que quiere, le tranquilizo y le recuerdo: “no pasa nada, dímelo con las manos”. Y entonces ella se queda muy quieta, piensa y encuentra la forma de decirlo. A mi, el tener una manera de comunicarme con ella con solo 1 año me ha llenado de muchas maneras. Es increíble la conexión que creas y la cantidad de cosas que puede contar con unos pocos signos. 

Para nosotros uno de los momentos más relevantes en todo este proceso fue estando confinados. Estabamos intentando teletrabajar los dos al mismo tiempo a la hora de la siesta. No había manera de que se durmiera, le preguntábamos si tenía sueño y ella signaba que quería ir a dormir. Hasta que por fin le dijimos: ¿no puedes dormir? ¿qué te pasa?”. Fue entonces cuando hizo el signo de calor. Fue quitarle la sudadera que tenía y quedarse completamente dormida. Y es que han sido tantas las situaciones en las que le hemos dado las gracias a Vanessa desde casa por darnos la respuesta en el momento oportuno, que lo único que puedo hacer es recomendarlo.

¿Cuándo empezar?

Nosotros empezamos el curso de Baby Signs Language cuando Vanessa recomendó, que fue cuando Naira tenía 6 meses y tuvimos que retrasarlo porque justo nos pilló el confinamiento en medio de las clases presenciales y dudabamos de cómo serían las clases online. Vanessa repite hasta la saciedad que cada niño tiene sus ritmos, y efectivamente es así.  

Pienso que los 8 o 9 meses es el momento ideal para empezar. Naira tardó mucho en signar de vuelta, durante meses sólo nos decía leche y a veces agua. Así que pasamos meses signando sin que ella devolviera y así es fácil perder la ilusión. La teoría indica que a partir de los 6-8 meses están preparados para devolver signos, pero con mi experiencia como madre recomendaría esperar a los 8-9. Como dato orientativo, Naira empezó a devolver signos de manera «contínua» a los 12-13 meses.

Si tu bebé tiene más de esa edad probablemente lo único que pase es que devuelva los signos mucho más rápido. Ten en cuenta que los bebés no empiezan a hablar hasta los 22-24 meses, así que hay tiempo para utilizarlo hasta entonces para la comunicación. 

¿Clases Online?

Para vuestra tranquilidad os diré que las clases online son igual de buenas que las presenciales. Vanessa hace que sea algo muy cercano, casi como si la vieras en persona. Yo prefería las presenciales por la cercanía con otras mamás y papás. Sin embargo, mi marido no sólo las aprueba si no que las prefiere ya que en su opinión aprendía mucho más y se paraba bastante menos la clase (a parte de ahorrarnos el tiempo de desplazamiento).

¿Cómo aprender Baby Signs Language?

La siguiente duda que han tenido las mamis con las que lo he compartido es cómo empezar. Me preguntaban si Naira no se aburría en las clases y entonces entendí que es importante explicar el proceso. Las clases son para los papis, no para los bebés. En las clases eres tú quien aprende los signos para ser tú quien se los enseñes en el día a día a tu bebé. Las clases de Vanessa son super entretenidas y no se hacen nada pesadas. Son interactivas y las da en formato Playgroup, lo cual hace que sea bastante divertido. La clave sin duda es la paciencia y la constancia, como para tantas otras cosas. 

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