Peques, Posparto

Reglas para las visitas a un recién nacido

Por si parir no fuese suficientemente duro, en los días posteriores se añade una complicación: las visitas. Tengo que reconocer que en mi caso, al ser finales de agosto no tuve demasiadas, aún así fueron más de las que quería. Tenemos muy metido en nuestra cultura el ir a visitar después de un nacimiento y ser los primeros en ver al bebé. Sin embargo, tenemos que empezar a entender que los primeros días deberían ser solo para los padres y su bebé y que, si realizamos visitas, existen unas normas básicas que deberíamos seguir.

Normas para las visitas a un recién nacido

Si algo bueno ha traído esta pandemia es que en el hospital se ha restringido la posibilidad de realizar visitas, pero en algunos casos lo único que se ha conseguido es que estas visitas se pospongan y se desplacen a casa.

Yo sé que la intención nunca es la de molestar, sólo quieren ver a ese bebé que acabas de traer al mundo, darte un abrazo y la enhorabuena… Pero te diré que en ese momento puede ser de lo que menos te apetezca y hay ciertas cosas que pueden esperar. En el curso de preparación al parto, Patricia, nuestra matrona ya nos avisó de lo importante que era sentar unas normas para las visitas. En su momento no entendí cómo de importante era, pero os puedo decir que cuando llegó el día del parto, tras una cesárea, intentando que la lactancia no se complicase y luego la vuelta a casa, entendí lo importante que es dar a conocer a todas las visitas estas normas. 

Cuando llegamos a casa, el salón se convirtió en la sala de recibir visitas durante unas semanas. Había algunas que duraban menos de una hora y en otras no sabías cómo pedir un poco de intimidad. En mi caso, siguiendo las recomendaciones de Patricia, fijamos unas señas para que cuando una visita se alargaba demasiado fuese Beni el que dijese de manera «amigable» que era suficiente y que podían marcharse.

Si estás dudando sobre si ir a ver a un recién nacido, aquí te dejo 9 reglas para las visitas a un recién nacido.

1. Pregunta antes de ir

No vayas a visitar a una mujer recién parida a no ser que te hayan invitado o que al preguntar te confirmen que puedes ir. Las primeras horas e incluso los primeros días son muy íntimos y son muy importantes para que la familia se adapte bien. Y, una vez en casa, es importante preguntar primero, ya que habrá días que simplemente los nuevos padres quieran descansar y no atender a visitas. Si te han dado el número de habitación no lo pases a nadie más sin antes preguntar primero. ¡Nada de sorpresas!

2. Si crees que puedes estar enfermo, no vayas

Evita ir a ver a un recién nacido si crees que puedes estar enfermo, incluso si te parece que lo que tienes es una tontería. Esto no sólo va por la situación actual y el covid. Es importante incluso si piensas que tienes un simple resfriado o si la semana pasada tuviste una gastritis pero ya te encuentras mucho mejor. El sistema inmune de un bebé no está desarrollado, así que hay que sobreprotegerlos y no exponerlos innecesariamente a enfermedades. 

3. Pide permiso antes de hacer fotos 

Normalmente los padres no tienen problemas con hacer fotos al recién nacido, pero en algunas ocasiones no quieren que estas fotos se publiquen o que se envíen. Siempre es mejor pecar de cauto y preguntar antes de hacerte una foto que los padres no aprueben. 

4. La exclusiva corresponde a los padres. 

No subas fotos ni publiques sobre el parto antes de que lo hagan los propios padres. Han esperado 9 meses para hacerlo, es su momento, no el tuyo. En nuestro caso, quisimos ser nosotros quienes diéramos la noticia a los grupos de familiares y amigos y no pudimos hacerlo en todos los círculos porque hubo quien se adelantó. 

5. No des besos al recién nacido NUNCA.

Hasta que llegó esta pandemia, esto era una normalidad y ahora, aunque empezamos a ser conscientes de lo fácil que es transmitir una enfermedad, es ver un bebe y se nos olvida. Aquí es importante no dar besos, no sólo en la cara, si no también en las manitas, o cualquier parte que luego pueda llevarse a la boca. Una de mis matronas en el hospital me dijo que el truco era intentar tener al bebé en brazos o en el pecho durante las visitas, de esa forma evitas que lo cojan en brazos o le inunden de besos.

6. Lávate las manos antes de coger o tocar al bebé.

Aunque debería ser fundamental, no todo el mundo lo hace. Nosotros (antes incluso de la pandemia) compramos unos dispensadores enormes de gel hidroalcoholico para que nuestros invitados se desinfectasen las manos (a parte de lavárselas) por si antes habían tocado fuentes de contagio de virus como el móvil, o su propia ropa. Quizás parece excesivo, pero preferimos pasarnos a quedarnos cortos.

7. Nada de perfume ni olores intensos

Al nacer, los bebés se guían por el olor, sobre todo el de su madre. El perfume les hace desorientarse, por ello es importante evitar los olores intensos y el tabaco. 

8. Evita los ruidos

Esto lo aprendimos con dureza. Naira nació por cesárea de urgencia a las 23 de la noche. Hasta las 3 de la mañana no pude verla y a partir de las 9 de la mañana ya teníamos la habitación con visitas. Visitas que no se fueron en todo el día. A parte de lo estresante que puede ser intentar dar pecho en esta situación, por la noche Naira no hizo más que llorar. Mi marido se fue a dormir a casa y mi madre se quedó conmigo. Pasamos una noche de locos. Naira lloraba y lloraba.

Cuando llamamos a la enfermera desesperadas pensando que igual le pasaba algo, lo primero que preguntó fue: ¿habéis tenido visitas hoy? Y claro, habíamos tenido visitas largas, que no abandonaron la habitación en todo el día. Ella nos contó que un bebé recién nacido necesita tranquilidad y silencio. Acaba de vivir un momento importante: ha salido de estar todo el día protegido por mamá a un mundo lleno de cambios. Nos dijo que según cómo ha pasado el día un recién nacido, saben predecir cuáles pasarán buena noche y cuáles no (en función de las visitas que han recibido). Al día siguiente la cosa cambió y pedí ante todo silencio y tranquilidad para mí y para ella. Os puedo asegurar que funcionó y Naira durmió mucho mejor y yo pude tomarme todo con mucha más calma y tranquilidad.

9. Las visitas cuanto más breves mejor. 

No estés más allá de una visita corta. La mamá y su bebé necesitan descansar juntos y a solas. La recomendación que daban en mi hospital era de entre 20 y 30 minutos. Esto incluye también a los padres y hermanos de los nuevos papás (a no ser que te pidan explícitamente que te quedes más tiempo).

Añadiría algo que para mi es una obviedad (aunque no lo fue para mis visitas) y es el respetar el momento en el que el bebé esté al pecho. Después de tener que sufrir cómo me daban lecciones, e incluso llegaron a cogerme el pecho para enseñarme cómo tendría que hacerlo sin haber pedido consejo, os diré que es importante respetar ese momento. Beni lo aprendió y cada vez que Naira estaba comiendo pedía que nos dejasen a solas.

Como ayuda adicional, añadiría el no dar consejos si no te los piden. Los primeros días tras dar a luz hay mucha inseguridad por estar ante una situación nueva. Todo el mundo quiere decirte cómo hacerlo y corregir todo lo que consideran que estás haciendo mal, sin embargo se trata de un momento de aprender en pareja y no de recibir lecciones.

Es importante no agobiarse durante los primeros días, primar las necesidades de la mamá y el recién nacido y no tener reparo a la hora de posponer visitas. Los primeros días son fundamentales para la unión entre la madre y el bebé y para ello es necesario que exista un ambiente de tranquilidad. Son momentos de intimidad para la familia, si la visita se retrasa unas semanas, seguro que se agradecerá. Además, hoy en día hay miles de maneras de hacer llegar fotos y vídeos y de esta manera evitar las visitas tempranas.

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